Dicen que el primer amor nunca se olvida. Eso habrá pensado Carlos Alberto Reutemann cuando aceleró el sábado por la mañana el Citroën C4 y encaró hacia la primera especial de la segunda etapa del Rally de la Argentina. Porque si hay algo que amó y ama es la adrenalina que produce manejar un auto sin perdonar al pedal derecho. Por eso el ex subcampeón de Fórmula 1 aceptó gustoso la invitación de los organizadores de la carrera para manejar durante algunas pruebas especiales el auto 0.
Lamentablemente, este reencuentro duró poco. No llegó a los 30 kilómetros. En el tramo Villa del Dique-Las Bajadas, el segundo de la jornada, la rueda delantera izquierda se desprendió. “Fue en una curva a la derecha de quinta velocidad. El auto quedó ahí nomás. Por suerte unas personas nos ayudaron a correrlo, porque estaba en lugar extremadamente peligroso. Realmente me preocupé porque faltaban pocos minutos para que vinieran los competidores. Al menos me di el gusto de verlos en acción en un sector de velocidad plena”, contó el Lole. Para su sorpresa, poco tiempo después apareció un policía con los cuatro bulones de la rueda. “Eso fue un verdadero milagro. Encontró los cuatro juntos. Así que los pusimos y llegamos con el auto al final del prime”, agregó.
Durante el tiempo que estuvo al costado del camino, Reutemann pudo vivir de cerca el fervor de la gente. “La verdad que lo de la gente es impresionante. Tiene una pasión que no se ve en otra parte del mundo”, dijo este hombre que hace 43 años debutó en el Turismo Mejorado en una carrera en La Cumbre.
Lole también se permitió recordar una anécdota que vino a cuento de lo realizado por Mikko Hirvonen en el primer especial del viernes, cuando pese a la niebla le sacó casi 50 segundos a Sébastien Loeb: “Algo parecido ocurrió en un Rally de Portugal. Walter Röhrl le sacó esa diferencia a Markku Allen y todo el mundo se preguntaba cómo había hecho porque no se veía nada. En el Rally de la Argentina de 1980, el que se hizo en Tucumán, me encontré con Walter y le pregunté qué había pasado y entonces me dijo ‘cuando salímos no se veía nada. Durante los primeros 300 metros seguí las indicaciones de mi navegante y no tuvimos ningún problema. En el resto del tramo confié en sus anotaciones y fui a fondo’. Seguro que eso le habrá pasado a Hirvonen”.
Por supuesto que también habló de la falta de argentinos en la Fórmula 1 y puso especial énfasis en la frustración de José María López. “Me dolió que Pechito no pudiera llegar. Él trabajó mucho en Renault y fue una pena que no pudiera llegar. Ahora está corriendo en TC 2000. Es un desperdicio que esté corriendo acá y no en Europa. Pero en esto el dinero juega un rol importante…”.
A media tarde el Lole emprendió la vuelta hacia Santa Fe. Lo hizo en auto, pese a las complicaciones que significan viajar por la ruta en estos días. “Voy despacito y me tomo mi tiempo para hablar con la gente que está haciendo el bloqueo”, explicó. Y claro, después de todo su sed de adrenalina ya se había saciado.
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Las malas actuaciones del brasileño Felipe Massa en las dos primeras fechas del Mundial de Fórmula 1 hicieron temer por su continuidad en Ferrari. Ante los insistentes rumores de una pronta desvinculación, el equipo italiano salió a confirmar que no piensa despedir a Felipinho.
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